27 junio 2009

Hysteria



Cualquier palabra o silencio, cualquier roce o golpe, cualquier sueño o despertar, podrían hacerme explotar. El sacacorchos ha destapado la suma de las partes y los posos se han removido; mi irascibilidad y tristeza se hacen tangibles, materiales, gástricas...

16 junio 2009

Y.


Wof, wof.

Hace un tiempo, al poco de conocernos, me interrumpiste cuando te iba a empezar a hablar de una chica que fue muy imporante para mí. Recuerdo perfectamente la frase porque me resultó bastante curiosa: "no quiero que me hables más de tus chicas".

Como bien sabes, "mis chicas" ni han sido tantas, ni mucho menos han sido "mis chicas": anécdotas, alguna salida espóradica, calabazas sin poder llegar a serlo, etc., con la clara excepción de Jenny, Carmen o el Cometa. Lo cierto es que fui interrumpido cuando te iba a hablar de la más importante de todas. Importante por el momento en que llego, por su impacto, y sobre todo por el "cómo".

Un día cualquiera de instituto, mientras esperaba a la guagua para subir a Geneto a las frías siete de la mañana, me topé con Yaiza. Tenía el pelo suelto, a la altura del cuello, y recuerdo perfectamente que sus ojos fueron lo primero que me llamó la atención. Como es habitual en mí, no hice nada al respecto (hacia poco tiempo que había cortado con Carmen, y todavía mis perennes posos jenniles seguían sin merma). Pasaron unos días en los que siempre coincidíamos, y yo me quedaba observándola unos minutos, reuniendo fuerzas en vano. Un día cualquiera ella me preguntó la hora; yo se la dije sin mirar ni reloj (no uso), ni móvil (no tuve hasta el 2003), porque soy tan asqueroso que controlo mis ritunas al segundo. Eso me dió pie para que al subir a la guagua, le pidiera sentarme a su lado (oh, ¡novedad!).

Durante el par de días siguientes ya nos saludábamos en la parada e íbamos juntos hasta La Laguna y, finalmente, otro día cualquiera, le pedí vernos una tarde. Su tímida respuesta, casi susurrada, como si no quisiera hacerme daño, fue que ella tenía novio, a lo que yo le respondí que sólo sería una salida sin importancia, tomar algo, lo normal... Sin embargo yo ya sabía, de una forma totalmente consciente, que iba a sentir algo muy intenso por esa mujer. Estaba totalmente convencido; nada de lo que había visto antes me había hecho sentir lo contrario.

Por fin, un día cualquiera nos vimos, por la tarde, en la cafetería del parque García Sanabria. Sin lugar a dudas fue la mejor cita que había tenido hasta ese momento con nadie. Pasamos horas hablando desde temas totalmente triviales hasta filosofía, pasando por cine o religión. Tenía una hipnotizante sonrisa, un curioso acento fruto de la mezcla de varios orígenes, que hacía que todo saliera de su boca con una particular dulzura, y sus ojos tenían un brillo especial. Me atrapó en un bucle.

Durante unos pocos meses seguimos viéndonos, siempre en el mismo plan, tomando algo, algún museo, viéndola cantar con la Funktastic Band o yendo al cine -le gustaban mucho los animales, de ahí que aún me duela el brazo al recordar cuando, viendo La Milla Verde, el malo de peli aplastara un ratón y ella saltara del susto...

Una noche cualquiera, 13 de mayo, fuimos a ver a mi antigua banda, Libido, tocar en el Arena de la Plaza de Toros. Ella llevaba una chaquetilla negra que dejaba visible un colgante dorado con una pequeña cruz; se había cortado el pelo y lo llevaba bastante pequeño. Por aquel entonces mis sentimientos hacia ella eran ya más que evidentes (jamás dudé que ocurriera) y declarados (oh, ¡novedad!), y también sabía que ella iba a mudarse finalmente a Los Ángeles, a vivir con su novio. Al despedirnos, como era habitual, en la esquina, le cogí su cara entre mis manos, la miré a los ojos, le dije la Frase y la besé. Su mirada en ese instante es de esas imágenes ya impresas: "no...".

Después de aquel momento nos vimos en contadas ocasiones. En mi eterno radicalismo de exterminio sentimental, el "ojos que no ven, corazón que no siente" me lleva a utilizar el único método que conozco para la purga, si bien durante esas semanas mi mente se debatía entre los ángeles y demonios de verla o no. Al menos durante ese tiempo se me encendió una de esas luces que me surgen muy de vez en cuando, y que, en pocas horas, se transformó en una canción que escucharás dentro de poco.

Finalmente hubo una última salida que, como suele ocurrir en estos casos, nunca sale como se planea: el parque de al lado de casa, hierba, una guitarra, tocarle la canción y decirle x al cubo... Ni mucho menos. Recuerdo que nos acercamos a un pequeño cubículo donde arreglan zapatos en la Rambla de Pulido e ir caminando hacia casa. No tendría ello más trascendencia de no ser porque le dije algo que no le había dicho a nadie, ni siquiera a Jenny, y que se podría interpretar perfectamente como lo que sonó: "pasaría el resto de mi vida contigo". Y en la esquina nos dijimos adiós por última vez.

Mas de un año después, y sin haber mantenido ningún tipo de contacto, un día cualquiera de septiembre dos edificios no son capaces de esquivar a un par de aviones. Al principio de todo aquello se mencionó en los informativos el nombre de "Los Angeles", lo cual me puso muy nervioso. Nada más llegar a casa le envié un correo electrónico al que, poco tiempo después, me respondió, mostrando su extrañeza por el hecho de que me pusiera en contacto con ella.

Aún hoy, todavía tiene que soportar mis estupideces.

07 junio 2009

La cuenta, por favor.

Comida aeroportuaria:
  • Bocadillo de tortilla con ensalada: 3,80 €
  • Twix gigante: 2,20 €
  • Botella de agua de 75 y 50 cl: 2,40 € + 1,50 €
  • TOTAL: 9,90 €
Digestión general externa:
  • Cocacola: 1,60 €
  • Cortado descafeinado (3 minutos): 1,20 €
  • TOTAL: 2,80 €
Locomoción:
  • Taxi diurno (30/3): 10 €
  • Taxi nocturno: 10,60 € + 11,40 €
  • Metro: 1 € + 7,40 € + 1 €
  • TOTAL: 41,40 €
Vicio:
  • Depeche Mode - Speak and spell (Collectors edition): 9,95 €
  • Depeche Mode - A broken flame (Collectors edition): 9,95 €
  • Depeche Mode - Construction time again (Collector edition): 9,95 €
  • Depeche Mode - Some great reward (Collectors edition): 9,95 €
  • 3 Entradas para Depeche Mode, Madrid, 16 nov 2009: 150 €
  • TOTAL: 189,80 €
Razones para ello:
  • Llamar "cabrón de mierda" a quien te ha robado el taxi: desestresante
  • Mento con bajista de un ensayo en un concierto espectacular: no tiene precio
  • 3 horas con Superlópez: incalculable

30 mayo 2009

Curiosity killed the cat


Para ser una efeméride tan destacable, y probablemente la mayor anécdota de mi vida hasta ahora, no recuerdo en qué fecha tuvo lugar. Siempre fui muy dado a guardar en mi memoria los días clave míos y de terceros con relación conmigo, pero eso fue hace tiempo, antes de las canas...

Tampoco recuerdo el motivo de la reunión, pero pudo ser cualquiera, un cumpleaños tal vez, o simplemente porque sí, como suele ser costumbre. Fue en "La Cueva", en La Laguna. Entrando, a mano izquierda, recuerdo ver las espaldas de David "el negro" y Leiko cocinando algo; al fondo, en la sala estaba el grueso de la reunión, entre los que estaban Alvi, Lu, Damián, Jorgito, la morena del flequillo y otros elementos cuyo nombre no recuerdo. Nos disponíamos a ver el vídeo casero grabado en el cumpleaños de Lu, en esas tierras perdidas de Mordor, donde, por otro lado, el final de Marquee Moon tal y como se conocía había empezado a ser evidente. Apoltronados en los sofás, alguien proclamó desde la cocina: "¡ya están las galletas!".

Recuerdo vivamente lo que llevaba puesto: la diadema que me sujetaba mi intratable y espesa melena, y que dejé olvidada en la boda de Jesús y Laura Remove; una camiseta negra sobre la que llevaba otra encima de color grisáceo, más visible; los vaqueros que llevo puestos hoy (por ayer); los Adidas Titán... Tampoco olvidaré las palabras de Alvi: "cuidado, que pueden estar fuertes..." Yo, en mi ignorancia, y por culpa de mi tan autovalorado autodidactismo (o "tu gran ego", que diría Estela), pensaba que el efecto que pudiera tener comido sería menor al fumado, pues este último actúa directamente en el cerebro al ser inhalado, y en el estómago..., pues está el ácido clorhídrico, la digestión en sí, vamos, que no sólo tarda más, sino que lo hace en menor medida. Así que cogí una de la bandeja en la que las servía su amable hacedor. Estaba buenísima, caliente y crujiente, y para nada destacaban el olor ni el sabor del ingrediente que la hacía especial. Me la comí entera... y después otra media, porque me gusta comer, qué coño.

Comenzó la proyección del vídeo. Al rededor del cuarto de hora, y con la irrepetible visión de Damián tapado únicamente por una toalla, la cámara hizo un brusco movimiento al que mi cabeza acompañó. De repente, la pared tras el televisor empezó a moverse, y para tratar de determinar si ese movimiento era realmente posible, tomé de referencia la propia tele, pues no se mueven solas, y me percaté de que, en efecto, la pared se estaba moviendo horizontalmente, a razón de unos veinte centímetros por segundo, de derecha a izquierda y con una inclinación de unos 10 grados en el sentido de caída, a lo que habría que añadir unos leves reflejos iridiscentes de color rosáceo. Todo ello me hizo regar a la conclusión de que, por primera vez en mi vida, estaba colocado. Me giré y le dije a Lu: "creo que la galleta me está haciendo efecto", a lo que ésta contestó, acostada y con una cara que jamás olvidaré: "perchitaaaaa, perchitaaaaa". Me pregunté durante unos segundos qué significaba ello, y comprendí que sólo se podía referir a que ya estaba "colgado", aunque aún no lo sé concretamente, la verdad.

Hay un lapso de tiempo, de unos diez minutos aproximadamente, que pasó a mejor vida sin dejar ningún rastro. Y no es que lo olvidara con el paso de los años, es algo que ocurrió en aquel preciso momento, pues sin saber cómo me encontré a mí mismo hablando con una chica, la morena del flequillo. No sé cómo empezó la conversación ni quién habló primero, pero lo hacía con la naturalidad de quien no le preocupa lo que está pasando. Lo curioso de aquella charla es que el que estaba hablando no era yo. O sea, sí lo era, lógicamente, pero era otro yo el que estaba hablando. Mi verdadero Yo permanecía absorto y la vez complemente consciente de lo que estaba pasando, sin poder controlar al otro, que no paraba de hablar y observar a la morena y su azabache flecho. Me sentía como John Malkovich siendo invadido por John Cusack en Cómo ser John Malkovich. Ni más ni menos. Entonces pensé, "uy, esto es grave. Seguro que en cualquier momento le voy a soltar cualquier burrada a esta mujer". Porque esta mujer estaba muy bien, y temía que el loco que estaba hablando le fuese a decir cualquier barbaridad que pudiera ofenderla. En ese instante me levanté y me dirigí hacia Nani: "llévame a casa, porque me estoy poniendo fatal..." Entre risas colocadas me responde que aún no, que un poco más tarde. Vuelvo a mi sitio y sigo hablando con el flequillo; al comprobar que definitivamente mi Yo racional no tenía ningún control sobre el loco que no paraba de parlotear y gesticular con las manos, me empecé a encontrar realmente mal. Repetí nuevamente a Nani que me sacara de allí, y esta vez sí, accedió, probablemente al verme ya algo nervioso.

Las palmaditas en la espalda y las palabras de tranquilidad fueron la tónica durante los minutos siguientes de todos los presentes en la reunión, conscientes de mi virginidad droguil. Bajé las escaleras como pude, agarrado de los dos pasamanos y lentamente, mientras algunos cuchicheos disimulados a mi espalda no conseguían serlo; me acompañaban Nani y un Jorgito en su salsa. Durante el trayecto al coche, que duró unos diez minutos, fue cuando aparecieron las únicas risas de la noche, provocadas por un Jorge al que veía beber a saber qué mezcla de alcohol de un bote de cristal, aparentemente de aceitunas, mientras recitaba la lapidaria frase "dicen que el alcohol es malo, pero qué bueno está, mano", para seguidamente llevarse el frasco a la boca, intentando mantener el equilibrio de un tambaleante cuerpo.

Habiendo llegado al coche, y sentado en el asiento del copiloto, Nani le dice a Jorge que se vaya caminando de vuelta a la Cueva, porque me veía mal y me iba a llevar rápidamente a casa. Efectivamente, me encontraba fatal. Sentía como si mi estómago se escapase disparado, y me intentaba meter la mano en el abdomen para sacar la espiral que se dibujaba en ella. Mientras mi ansiedad iba en aumento, Jorge se negaba a salir: "la casa está lejos, coño", "venga, Jorge, que David está mal", "Joder, no, paso de patear". Doy un tremendo golpe en el salpicadero del coche mientras le grito "¡QUE TE VAYAS DE UNA PUTA VEZ!", suficiente para que saliera corriendo..., y empiezo a llorar como un desconsolado, mientras el cabrón de Nani no para de reírse. "Tienes una blanca, David. Es normal si nunca has tomado.", "y una mierda es normal; si esto fuese normal la gente no fumaría", le respondí en medio del llanto.

La cantidad de pensamientos que se me pasaron por la cabeza durante los siguientes minutos fue tal, que enumerarlos es prácticamente imposible. Mientras no paraba de balancearme sobre mí mismo en el asiento e intentaba meter la mano en mi estómago, las paranoias me invadían. Se me hizo evidente que no iba a salir bien parado de aquello; pensaba que si no me moría de sobredosis, cosa que veía muy probable, mi cabeza se iba a quedar tocada para siempre, por lo que le dije a Nani que me llevara al hospital de inmediato, a lo que él se negó. Tras insistirle, me dijo que me llevaba directamente a casa, que no hacía falta ir al hospital porque lo que tenía era, otra vez, normal. Pero mi hipótesis era muy distinta... No quería llevarme a casa porque si iba al hospital me preguntarían qué me pasaba, yo contaría la verdad, y la policía haría una redada en la Cueva, deteniendo a todo Dior allí. Mi teoría pareció hacerle mucha gracia, cuando a mí me parecía de lo más plausible: yo a punto de morir, drogas, hospital, policía... Todo encajaba. Pero Nani insistió nuevamente en llevarme a casa, y mientras íbamos por la curva de la "Pepsi", le dije que detuviera el coche porque iba a vomitar. Y eso hice, con su mano en mi espalda y sin que hiciera falta que me sujetara el pelo, pues aún llevaba la diadema puesta. Parecía que la cosa se iba a poner mejor, pero tras ver Nani que mis temblores iban en aumento después incluso de haber vomitado, se asustó ya un poco y decidió finalmente llevarme a Urgencias.

Me bajé por mi propio pié del coche y se me acercó uno que iba de blanco, que algo tuvo que sospechar por cómo me cogió la cara y su expresión condescendiente. Le conté toda mi historia sobre que jamás había tomado nada ni bebido, y que me había comido una galleta de mariguana y que sentía que me iba a morir y blah blah blah. Me sentó en una silla de ruedas y me dejó tirado en el pasillo, mientras Nani se ocupaba de identificaciones, supongo. Y entonces la armé.

En un hospital no se debe gritar, y de madrugada menos, pero en aquel momento a mí me daba todo un poco igual, así que el planeta entero escuchó "¡DENME AGUA, COÑO!" y "¡TENGO SED!" de una manera que, casi seguro, les molestó. La deshidratación se presentó de improviso y vorazmente, y si grité de aquella forma era porque realmente lo necesitaba; jamás y nunca había tenido tanta sed. No recuerdo si llegué a beber algo, pero sea como fuere hubiese dado igual, porque seguidamente espeté: "¡DENME UNA BOLSA, VOY A VOMITAR!", y eso sí que me lo trajeron rápido. Tras regurgitar dos insípidas babas de bilis me metieron tras las cortinas, donde otro señor de blanco, de una forma muy condescendiente también, me preguntó qué me había pasado. Sentado en la silla de ruedas, me incliné cogiéndome los tobillos con las manos mientras le repetía nuevamente la historia de la galleta y mi abstemia. "Otro yonki", tuvo que haber pensando, pues al momento ya no estaba él, sino una de verde, con gafas, pelo corto y muy mala leche que, en su inmensa sabiduría e inmaculada conciencia, me dijo que no me sabía controlar. De nada sirvió mi casi llorosa confesión de que yo nunca había tomado nada ni bebido, mas su cara de "claro, claro" me humilló de una forma que jamás había sentido. No recuerdo si le dije que ella no me conocía, pero lo cierto es que lo pensé. Meterme una bola de billar en la boca mientras me ponen atado de manos sobre un potro, sería menos denigrante que lo que esta mujer me hizo padecer, y si me acordara de su cara se lo restregaría por ella. Que me digan que ella estará acostumbrada a ver eso cada fin de semana me importa una mierda; no la exime de ese trato. Trokotró.

Una vez más en el pasillo, esta vez enchufado a una bolsa plástica sobre mi cabeza, la somnolencia aparece. Pero dormir sentado es muy incómodo, así que qué mejor sitio que el suelo de una sala de urgencias para echarse una cabezadita, ¿eh? En menos de un minuto ya me habían tumbado en una camilla, y la naturaleza hizo el resto colocándome en posición fetal. Nani se acerca y cojo el móvil para llamar a mi madre, pero no se me ocurre buscar el número en la agenda, sino marcar todos lo números... En el tercer intento (con un equivocado de por medio) salta finalmente el contestador, y le dejo grabada toda la historia. Después recuerdo hablar con Lu, pero no si la llamó Nani o ellos me llamaron a mí. Lo cierto es que yo sólo dije "estoy en el hospital", y ya no supe nada más hasta despertar.

A las seis de la mañana abro los ojos con una sequedad bucal inhumana, y la mujer de blanco que había de guardia no se le ocurre otra cosa que decirme que no puede darme agua hasta pasada una hora. "¿Me tengo que quedar aquí una hora y sin beber?", "sí". No sé por qué no me levanté y me fui sin mediar palabra de allí. Seguramente por la misma razón por la que Sócrates se bebió la cicuta por prescripción médica, o porque soy un gilipollas integral -que viene a ser lo mismo-, pero lo cierto es que pasé la hora más larga de mi vida, solo, tumbado en una camilla completamente sobrio, enchufado a una bolsa de vitamina B, y con la boca como la del Sr. Anderson. A las 7.15 cogí un taxi para casa, cuyo conductor me tuvo que ver algo raro en mi expresión como para esbozar aquella sonrisa...

Me desperté como nuevo a las 10:00 y lo primero que hice fue llamar a mi madre. Me comentó que se estaba quedando en el Sur y que no escuchó el mensaje hasta esa mañana, llevándose el consiguiente susto. A las 16:00 ensayo de Marquee Moon, como cada domingo, para comentar las mejores jugadas. El volumen de las risas por parte de todos fue notable, como era de esperar, yo incluido, que no hay nada como reírse de uno mismo. Alvi me dijo que mientras estaban en la fiesta, le dijo al Negro que yo me había comido galleta y media, y que a éste le cambió la cara y le dijo "llámalo, está en el hospital", "enga ya", "¡que lo llames, que seguro que está en el hospital!" (esa fue la llamada que recibí en la camilla mientras, según palabras, de Nani, me metía el dedo pulgar en la boca como si fuera un bebé...) Al decir yo las palabras "estoy en el hospital", en la Cueva las risas fueron masivas y extensas. Me puedo imaginar a todo el mundo allí, con un pedal de escándalo, partidos de risa conmigo...

Por lo visto, lo de esa noche fue algo demasiado fuerte incluso para la gente que está acostumbrada a intoxicarse porque sí: paranoias eternas de robos de móviles, balbuceos ininteligibles, bucles de ir y venir mirando al suelo... Qué espectáculo. La morena del flequillo, a la que nunca he vuelto a ver, terminó siendo rescatada de madrugada por su madre en no sé qué carretera, tras tenerse que bajar atacada del coche por el colocón...

Nunca más.

29 mayo 2009

La luz al final del túnel...

20 mayo 2009

E.


Hoy me he despertado y me he dado cuenta de que odio a Ramoncín...

19 mayo 2009

In the cage


Toca encierro. Un claustro autoinducido para terminar mi proyecto. Volveré a los meses veraniegos, otoñales e invernales, cuando la calle pasó a ser una gran desconocida, para dar fin a Final. Así que no apareceré durante una temporada, amigüitos. Asistiré a los conciertos prometidos (Cover este viernes; Chef O'Hara el sábado) y me recluiré en mi hogar hasta que termine el máster del universo, por el poder de Greyskull, y como me llamo Alejandro.

Después de escuchar todas las mezclas definitivas me he dado cuenta de que tengo que arreglar alguna cosilla, no mucho, aunque me llevará unos días. Para el retoque final no estaré más de dos semanas, espero... Considero que por ahora el resultado es más que aceptable para ser novato y prácticamente autodidacta, y quiero dar carpetazo rápidamente a estos temas, para empezar ya mismo con lo siguiente que tengo en mente... después de terminar la puerta, por supuesto.

Dos cosas: si tienen demasiada curiosidad en el resultado, seguro que después no les gusta. Así que olvídense del tema un rato; si me llamas para ir a jugar al Ping-Pong, estaré allí en menos de lo que tarda en decirse "ábrete de piernas".

Desde mañana mismo empiezo...

Posted by Picasa

17 mayo 2009

I miss


Te echaré tanto de menos.
Cerraré fuerte los ojos hasta verte;
sólo tengo que esperar.

Te echaré tanto de menos,
que aunque busque una palabra no habrá nada
que me cure de verdad.

Te echaré tanto de menos que las manos se me duermen.
Te echaré tanto de menos que no sé cómo parar esta canción...

12 mayo 2009

Preguntas sin respuesta (7)

¿Por qué razón sólo los buenos mueren jóvenes?




Homenaaajeeeeeee.... ¡AR!

11 mayo 2009

Useless

Aún no entiendo los motivos que te llamaron para que me quedara. Sabes de sobra que yo quería irme, que no deseaba quedarme más aquí, y que no conozco ningún otro mecanismo para solucionar el problema. Sería absurdo catalogar despectivamente ese egoismo, porque todos actuamos así siempre; no valen dobles raseros. Si bien pienso que, dadas las circunstancias, una excepción no hubiese estado de más.

Ahora me veo arrastrando un lastre que sabía que iba a tener que cargar si continuaba el mismo camino; incluso tal vez tú también lo supieras. Un espinoso peso que de vez en cuando se avalanza sobre mí de golpe y sin avisar, como si en vez de una cuerda fuese un elástico el que uniera a mi cintura. Cuando llega a su máximo estiramiento... y siempre me coge de espaldas.

Sólo espero que todo esto vaya desvaneciéndose lo antes posible, y que al recibir la noticia me afecte lo menos posible, aunque lo dudo, sinceramente. Y da igual que lo reciba de tu parte o de terceros; el efecto será exactamente el mismo.

Me gustaba, de verdad.

06 mayo 2009

Sweet dreams (are made of this)



Juntos, contrarios, pegados y levitando a 1.70 del suelo, la tenue luz de una lampara de noche y tus gemidos iluminan la habitación. Te encuentras desnuda, sólo cubierta por un sujetador negro que viste tus pechos y que se perfilan sobre la pared, dibujando parábolas al ritmo de los espasmos provocados por tu orgasmo.

Me desplazo lentamente, pues no quiero que te percates cómo intento llegar con la vista hasta donde termina tu brazo. Poco a poco el ángulo se va abriendo y puedo contemplar tu pierna flexionada: gemelos, rodilla, muslos... Mis ojos se mecen al ritmo de tu hipnotizante movimiento pendular. Al llegar casi a mi destino paro en tu tatuaje, para descender finalmente hasta tus dedos, donde anular y corazón se insertan en tu vagina, dejando ver al salir su intenso y casi chillón rosado. Como sabiendo que estás siendo observada, separas los labios para dejar ver más aún su tembloroso interior, donde no puedo evitar sumergirme. Y tras la tercera contracción, y de lo más profundo, surge una intensa luz cuyo brillo va creciendo súbitamente, cegándome. Es magnética, quiero entrar, pero sé que me es imposible... Aparto la vista y me empiezo a alejar sigilosamente, temiendo poder ser descubierto por haber sido testigo de algo que se me tiene vetado.

Cuando ya he sorteado tu pierna, me encuentro con tu cara, que me mira con enfado: "Tú no puedes mirar..." Pero estoy drogado de optimismo, y siento que no te has dado cuenta. Quiero verlo de nuevo, una segunda vez, un segundo orgasmo, una segunda luz, un despertador...

05 mayo 2009

I miss missed


En las distancias cortas es donde una colonia de hombre se la juega. Es por ello que en estos momentos de insomnio, y tras arduos minutos de pensamiento (3), he decidido descartar "I miss" para el disco. Varios son los motivos, pero el más importante es que la canción no me termina de convencer, algo no cuadrada. Tal vez sea el hecho de que durante años ha sido instrumental, siempre con la intención de que le metiera la letra, y me haya acostumbrado a oirla sin nada (algo no publicable, por otro lado); tal vez sea el arreglo del estribillo, que no encuentro forma humana de que me convenza; tal vez el que sea la única canción del disco con letra y desentone con el resto; tal vez el que sea un rap "ambiental" (ni siquiera con melodía); tal vez...

Una vez leí que un buen productor es aquel que es capaz de eliminar un arreglo de un tema, sin miramientos, si no funciona en la mezcla. Yo, que ni soy productor ni soy bueno, me cargo la canción entera, porque yo lo valgo. Además, así el disco se queda con nueve canciones, que es un número mono. Además, es primo... Doh! Mierda, no lo es. Bueno, el 10 tampoco e iba a ser el número final... Doh! Mierda, ¡iban a ser 11 porque la intro es otro track!, ¡y ése sí que es primo! Me encanta que los planes salgan bien...

29 abril 2009

Listen to the radio

Desde hace muchos años, uno de mis sueños es tener un programa de radio, nocturno, iluminado sólo por un foco cenital, humo a contraluz -si fumara-, un micro apoyado sobre una pequeña mesa redonda, una cómoda butaca y una pequeña pecera con un cómplice a los mandos; me encantaría poder poner la música que siquiera, sin ningún tipo de restricción empresarial, censura o autocensura; poder variar entre electrónica y rock, metal y minimal, pop y experimental, y que la gente no se molestara por eso, siendo un punto y aparte en las emisiones de radio locales, y no salir de ese ámbito.

Recuerdo las cintas que mi padre grababa del programa Anyway, que se emitia en los 40 principales. Eran otros tiempos...: el One year of love de Queen y su solo de saxo por una carretera secundaria del sur, o el This is not America de David Bowie y Pat Metheny en la carretera de La Esperanza. Sólo había música y alguna cuña del propio programa de vez cuando. Nada más. Se respiraba una aplastante y embriagadora nocturnidad, no por el qué sino por el cómo. Ya no queda nada de aquello, y me gustaría que la gente se volviera a emocionar de esa forma tirados sobre el capó de un coche, mirando las estrellas mientras escuchan veintitrés minutos de un Supper's ready, o gritar bajo un avión que pasa sobre sus cabezas acompañando a Eddie Vedder.

Gusti tuvo un programa de radio. "Surcos de metal" se llamaba, y curiosamente sólo pude escucharlo una vez, el de clausura creo recordar. Me marcó de alguna forma al oir a los Beatles cantando she loves you en alemán, algo que nunca había escuchado antes. Yo también quiero uno; hasta tengo el nombre: Mad man moon. Tres horas mías para poder expresar todo lo que siento y quiero sólo con música, por muy raras, cortas o largas que sean las canciones, dedicando a éste o aquélla y que nadie me diga nada.

Pero no puede ser. Mi dicción y mi voz aguda son enemigas de un micrófono nocturo... o diurno. Y sobre todo, no me dejarían. Me cortarían las alas antes de empezar, y soy incapaz logísticamente de hacer algo del tipo Pump up the volume. Así que seguiremos soñando y conformándonos con este humilde blog donde nadie es capaz de oir nada...

21 abril 2009

Sweet dreams (are made of this)


El planeta se haya al borde del abismo. Con la órbita perdida y la rotación alocada, la Tierra está sentenciada. Sólo un hombre puede salvarla y, afortunadamente, siempre está cuando se le necesita. Superman empuja el planeta por el espacio interplanetario hasta un lugar seguro, y salvaguardarla hasta averiguar cuál ha sido el problema que ha derivado en la pérdida de la órbita. Durante el viaje hacia Neptuno se puede ver cómo las capas altas de la atmósfera se van enrojeciendo por el calentamiento al contacto con la nada. Me quedo pensando el porqué de no salir todos disparados.

La Tierra se convierte así en una nueva luna de Neptuno, pero interior a él, cobijados en sus densas y azules nubes y pudiendo respirar su aire. Ver la hermosa Tierra inmensa en el cielo de Neptuno es un bonito cuadro. Rápidamente, la primera cuadrilla de investigación parte del planeta para explorar dónde la han metido. Dos aviones de hélice se desplazan lentamente por los cúmulos y vientos neptunianos, pero algo sale mal. La mente malévola de gorra azul, ejecutora del casi inevitable final de la Tierra, vuelve a hacer de las suyas, y los pilotos pierden el control de sus aparatos, que caen a plomo. Tras atravesar las capas más densas de nubes, sus caras muestran el asombro de quien ve lo nunca antes visto por ningún ser humano. Ante sí, y hasta donde alcanza la vista, un ciudad poderosamente iluminada se haya bajo sus pies. Su geometría es perfecta, con manzanas hexagonales conformadas por edificios monolíticos que ocupan todo el perímetro del polígono, y huecos en su interior a modo de patios. Sus aristas son brillantes, así como las aceras, en cuyas esquinas se pronlongan haces de luz hasta un cuarto de cada arista. Todo el panorama es de un monocromo uniforme y muy profundo, índigo. Pero en este infinito espectáculo euclidiano aparece una deformidad en su aparente centro, justo hacia donde se dirigen los exploradores en su irrefrenable caida. Ahí se llerguen dos edificios altos, de aspecto eclesiástico y mismo color que el resto de la ciudad, enfrentados entre sí en una diagonal que se mimetiza perfectamente en la disposición de seis lados.

Al chocar los exploradores contra uno de los edificios, la cadena lleva a hacer volar por los aires el segundo de ellos en colosales explosiones de perfecto renderizado. Los humanos ahora deben huir...

En un bosque desconocido, un grupo de unos cinco miembros intetamos escondernos de la venganza de los habitantes de Neptuno. A través de un sendero veo acercarse a una mujer de no más de metro y medio de altura, pelo negro largo, ondulado y desdibujado, y vestida con un traje de lentejuelas negras y brillantes; va tarareando una canción que me resulta familiar. Los demás huyen, pero yo me quedo a esperarla, y cuando está junto a mí me pongo a cantar con ella. "¿Cómo es posible que conozcas esta canción?", le pregunto. "Por la radio", contesta ella. En ese momento comprendo que en Neptuno se reciben las ondas de radio emitidas desde la Tierra, pero no llego a entender porqué una canción de los cincuenta. Teniendo en cuenta que Neptuno no está a más de unas pocas horas luz de la Tierra, podría estar cantando cualquier cosa moderna, pero aquí parece que se reciban las cosas con varias decadas de retraso. Al entablar conversación con esta Diana Ross en miniatura, unos seres de colores dorado y verde y grandes ojos grisáceos se acercan a toda prisa hacia nosotros, emitiendo unos sonidos que no se podrían distinguir de entre gritos y risas. Portan unos pequeños árboles, pero de gran tronco, con aspecto de moribundos, y los despositan en los laterales del sendero. Para mi sorpresa, empiezan a enraizar en pocos segundos, introduciendo sus raices en la tierra como si de agujas en la carne se trataran, a la vez que el musgo escala por su corteza hasta asentarse. "Esta es la forma de arreglar vuestros destrozos", me espeta uno de ellos...

El grupo de humanos se ha vuelto a reunir en un prqueño claro del bosque cerca del sendero. Diana sigue con nosotros, y nos acompaña un nuevo neptuniano. Su etiqueta es exquisita, y diría que tiene un gran parecido con Sinatra. "¿Cómo es posible que conozcais esa canción?", les vuelvo a preguntar a ambos. "Por la radio", reiteran. "¿Es que no sabeis decir otra cosa?", les digo irónicamente. ..."NO"...

Me pregunto entonces que será de aquel niño capaz dar dos mortales hacia atrás tras subir una pared cinco metros con sus propios pies , mientras nos escondíamos de aquel comando en un oscuro supermercado, justo antes de que la Tierra empezara a volar...

18 abril 2009

Lies, lies, lies


  • Abogados
  • Adultos
  • Amigos y amantes
  • Arquitectos
  • Artistas
  • Banqueros
  • Creyentes
  • Cristianos
  • Curas, Papas y popes
  • Dioses
  • Diseñadores (también gráficos)
  • Escritores e ilustrados
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Todos mienten.

Felicidades. Hoy ya hace un año.




Me dijeron medio...

12 abril 2009

Paint it white


At dead of night, when strangers roam
The streets in search of anyone who'll take them home

I lie alone, the clock strikes three

And anyone who wanted to could contact me

At dead of night, 'til break of day

Endless thoughts and questions keep me awake

It's much too late


Curioso. De repente, y sin esperarlo ni quererlo, me he visto en la misma postura: de pié frente a un lienzo vacío, una paleta sin colores y un pincel deshilachado.

Al ver la imagen y sentirlo me he preguntado a cuenta de qué viene esto ahora y por qué con este modelo en concreto. Se supone que no hay nada que pintar, o que como mucho es una lejana posibilidad de improbable conato de tentativa de exposición... en otro universo. Pero resulta que en cuando tengo la mínima impresión de la pérdida, aparecen las ganas de pintarte. Cuán puta puede llegar a ser la mentalidad humana, mi mentalidad humana, sabiendo que algo está en el lugar correcto al estar mi misma posición de pensamiento, y en cuanto se tuerce un poco no quiere perderlo; si yo me hundo acompañado la agonía no sólo no es tan dura, sino que se olvida. Al final puede que todo se resuma en eso: no es tanto lo que cantan los Pet Shop Boys, John Lennon o tantos otros, no. Es el conocimiento de la desdicha ajena la que consuela por su similitud con la mía (sin niquiera saber, lógicamente, si lo del modelo es desdicha). Me veo pues abocado a una lucha intenna contra mis ángeles y demonios en la que siempre ganas los primeros, porque son uno caguetas.

Y es que la ironía puede ser muy irónica a veces, y me vuelvo a encontrar en la misma postura: no pinto nada en este lienzo para no tener que tirar el cuadro cuando nadie me lo compre. Y el modelo sigue esperando sin saber que tal vez quiera pintarlo...

07 abril 2009

Preguntas sin respuesta (6)


¿Por qué se empeñan en traducir los títulos de las películas extranjeras como les sale del puto culo?

No sé si es un trabajo remunerado. Ni siquiera sé si existe tal trabajo, y si es así, debería eliminarse. Tal vez lo hacen los distribuidores o las sedes de las productoras. No lo sé y tampoco me importa. Lo cierto es que más de la mitad de las veces meten la pata hasta el fondo. Más allá de estupideces que aún prevalecen en el tiempo del estilo "Aterriza como puedas" (Airplane!), que derivaron en secuelas de títulos similares y que en nada se parecen al original (The naked gun), hay una traducción que me dolió especialmente ->

Eternal sunshine of the spotless mind (Brillo eterno de una mente sin recuerdos) fue "traducida" en España como Olvídate de mí (con signos de exclamación y todo). Si a eso le sumas que en su cartel principal se ve a Jim Carrey con una medio sonrisa, conociendo el porcentaje de pelis chorras del Carrey, y sobre todo y para rematar, la horrible coletilla que le plantaron al cartel, pues todo el trabajo está hecho (en el original aparece un sucinto y bien grande "Would you erase me?"). Viendo la gran labor española, la película parece más una comedia que el drama que finalmente es. Peliculón, recoño.

Absténgase de inventarse los títulos de las cosas, que si alguien se los ha puesto es por una buena razón.




Jodeeeeeeeer, yaaaaaaaaaa, coñooooooooooo, vaaaaaaaa.

02 abril 2009

0...


Se acabó el Myspace, y con él la última red social en la que me he inscrito de forma personal (sigue la de Marquee Moon aún). Atrás quedan facebook, Hi5, IMVU y MSN Spaces, aunque técnicamente estoy en la nueva versión de esta mierda, pero no porque yo quiera. Ni siquiera me dejan ser antisocial del todo los cabrones de Redmond, y sólo por usar su maldito protocolo.

Para lo social que puedo llegar a ser, 650110428. Por la noche está apagado...

01 abril 2009

Ley del Aborto


El día que me encontré con el pequeño Zorro bañado en oro no era consciente de sus poderes, tal vez porque fuera inmune a ellos o quizás debido a su sutil invisibilidad. No tengo ese don de mi progenitora por el cual sería capaz de distinguir un disfraz de un dorado pedigrí, y menos aún cuando mi intercambio no pasó más allá de un mero olisqueo en la distancia. Pero la Fuerza era grande en él, y tanto si lo era, y se transmitía a través de unos finos tentáculos hasta las extremidades de sus títeres, manejados así a su entero antojo en forma y tiempo, desde épocas pretéritas hasta el mismo presente imperfecto.

Habiendo ya acontecido el penúltimo capítulo de esta historia interminable, recuerdo el comienzo hace casi un año cuando, habiéndome ya incorporado al pequeño guiñol, me presentaron al Zorro en un sótano iluminado con luces de colores y paredes empapeladas en personajes de comic. De aspecto sucinto, no imaginaba que aquel ser pudiera tener mayor relevancia, hasta que poco después fui informado de sus conexiones ayende nuestros mares, en el Nuevo Mundo, capaces de trastornar la vida del guiñol para siempre. Yo, en mi acostumbrada inocuidad, era escéptico ante tales afirmaciones. Como amante de la ciencia, siempre intento fiarme de la razón más allá de la percepción, y mi razón percibía pájaros preñados reboloteando sobre nuestras cabezas. Incluso el líder, el Halcón, opinaba igual que yo, con la diferencia de que él quería creer. Aún así, y basándome en sus palabras, veía como mi teoría aviar era la más plausible.

En el trancurso de las semanas acontecieron una serie de hechos (por ejemplo) a medida que los pájaros iban avanzando en la gestación: viajes cancelados de última hora, reuniones que no tenían lugar por motivos que merecerían un post por sí mismos, empresas en el limbo, dinero que está ahí y nunca llega, conciertos que nunca se hacen, audiciones que nunca se oyeron, instrumentos perdidos en aeropuertos, restaurantes alejandrinos, catástrofes aéreas... En definitiva, una plétora de circunstancias a cual más rocambolesca, que no hacen sino que tenga que ir cazando pájaros a base de escopeta. Pero hete aquí, oh campos de soledad, mustios collados, que una noche aparece Blanca. De un plumazo, los pájaros renancen en mi cabeza con inusitada virulencia y no ya sólo volando, sino directamente clavados en el cráneo. El dorado del Zorro parece que no es únicamente una capa de fino baño, sino una muy gruesa. Esto hace que en pocos segundos vea cómo salen de mis extremidades unos finos hilos... Soy un títere de pleno derecho.

Mientras mi futuro se mueve en la balanza entre realidad y la ya menos posible mentira, empiezo a cotejar los pros y contras de mi posible aventura. Por lo malo, dejar el trabajo en un momento tan crítico como el actual dadas las especiales circunstancias de mi actual empleo (una excedencia sería legalmente posible, pero inviable en la práctica para la empresa); por lo bueno, cuadriplicar mi sueldo, viajar, vivir de lo que me gusta en el Nuevo Mundo..., incluso llego al extremo de tener apalabrado el alquiler de mi piso... Todo muy bonito.

Una noche por poco casi todo se va por la borda. Ahora lo recuerdo con una sonrisa, pero en aquel momento todo el guiñol se tambaleó por un inmenso terremoto. El Zorro se ha enfadado por los dimes y diretes (se ve que yo no era el único que tuvo dudas). Hasta tal punto llega su indignación que insinuó que el Nuevo Mundo sería una utopía para siempre, y en aquel momento hablé por primera vez sobre todo aquello de una forma realmente seria. ¿Qué pinta el Zorro en todo este guiñol?, ¿por qué siempre tiene que haber un intermediario?, ¿por qué todo queda en nada cuando va a ocurrir?, ¿existe de verdad el Nuevo Mundo?, ¿alguien lo ha visto? Silencio, reafirmarme o responderme con nuevas preguntas: "¿cómo ha llegado Blanca hasta aquí?"...

Pasan unas pocas semanas y finalmente los pájaros abortan. Virtualmente me comunican que Colón nunca descubrió el Nuevo Mundo, que Blanca sólo es una ilusión y que el dorado del Zorro es un burdo baño electrolítico, ni si quiera una mísera capa de pan de oro. De repende todo cobra sentido: nunca ocurrió nada por nada tenía que ocurrir. Con un sabor agridulce me quito los hilos que me ataban preguntándome cómo un animal ha podido manejarme a su antojo, cómo no fui capaz de darme cuenta del teatro, y por qué la Zorra sigue en el escenario.

29 marzo 2009

Virus


Hola, mi vida. Hacía tiempo que no te veía por aquí. ¿Cómo te va?, ¿bien? Me alegro mucho. Yo sigo aquí, coleando, lo de siempre. No hay muchas novedades que contar. La música y eso; esperando que los labios se centren al sacar los morros o subirlos; pensando que no podré volver a silbar en mucho tiempo, pero nada grave en realidad. Más jodido por la ortodoncia que otra cosa... Gracias por preguntar.

No me sorprende tu vuelta, por otro lado. Sé que aún tienes algún asunto pendiente conmigo, que esperas alguna respuesta, o puede que tal vez te la contara en su momento y ya te has olvidado, lo cual creo que es lo más certero sabiendo de donde vienes. Pero qué quieres que te diga. Creo que en el fondo ya sabes lo que hay y quieres regodearte un poco. Ya lo has vivido antes, te gustó y ahora vienes a joderme un poquito, ¿no? Serás perra... no has cambiado en nada. Pues jódete, porque ahora todo es muy distinto. Si crees que vas a conseguir tenerme bajo tu yugo como antaño lo llevas claro, porque si bien los sentimientos son los mismos, las circunstancias son completamente diferentes. Antes era en grupo, ahora en soledad; antes la onda expansiva destruyó edificios, ahora sólo hay desierto. Por eso aquí no tienes nada que hacer.

Lo de hace diez años lo hice por una razón, y lo sabes muy bien. Fue lo más duro que he hecho en mi vida y tuvo unas consecuencias terribles. Pero finalmente he salido bien parado, que era de lo que se trataba. Si te hubiera hecho caso no sé dónde estaría, pero no sería un buen lugar. Incluso a veces he creido que ni siquiera estaría. Sabes que alejarme era lo mejor, que no podía seguir en aquella situación de absoluta impotencia y cobardía, y que no fue algo impulsivo, se pensó concienzudamente, analizando los pros y los inevitables contras. Finalmente el único pro existente prevaleció: yo. ¿Egoista? Hasta decir basta, pero fundamental en el devenir del resto de mi existencia. Te repito que si te hubiera hecho caso, no estaría aquí ahora hablándote, ni tú escuchándome otra vez. Y no creas que fue algo de lo que me pude zafar de la noche a la mañana; fueron muchos años, puta, los que me tuviste cogido por los huevos manejándome a tu antojo y albedrío. Y te lo pasaste muy bien, no me lo negarás. En cuanto conseguía asomar la nariz a la superficie para tomar aire, volvías a empujar hacia abajo sin casi dejarme tiempo a respirar, y aún no consigo averiguar qué sucio plan tramabas con aquel empecinamiento, ni ganas que tengo de saberlo, en realidad. Pero mira tú por dónde, me escapé, y sinceramente me alegro de haberte roto la nariz de una patada ya casi espasmódica patada, para qué voy a engañarte. Era una cuestión de tú o yo, así de simple.

Por todo esto entiendo que vuelvas otra vez por aquí. Tal vez buscas venganza o simplemente te encuentras sola y quieres divertirte un poco. El problema es que ahora el pánfilo que habías conocido ya no está, algo que en realidad debería agradecerte. Puede que la ahogaras en aquella piscina de aquel abril y no nos dimos cuenta ninguno de los dos en ese momento. Lo cierto es que ahora no tienes nada que hacer, así que sería mejor para ambos que no perdieras tu tiempo. Yo tengo el poder, tan sencillo como eso. Hasta tal punto que ahora soy yo el que ordeno y mando. Es por ello que te vas a mantener alejada, sin transgredir la frontera que te voy a imponer. Si quieres puedes pulular a tus anchas más allá de ese radio, pero no me toques mucho los cojones, no sea que te saque a patadas del todo de mi territorio. Ten cuidado con las tempestades que podrías recoger. A partir de ahora seré yo quien te hable cuando me convenga.

Mi vida, sigo navegando.

22 marzo 2009

Sweet dreams (are made of this)

Observamos desde el espacio exterior, estupefactos y sin atisbo de temor, cómo la Tierra se va consumiendo arrastrada por el desagüe que es el agujero negro que la atraviesa. Gira en el sentido de las agujas del reloj, cayendo sobre su propio centro. El resto de objetos del Sistema Solar ha corrido la misma suerte y, finalmente nos absorbe a nosotros.

Viajando a velocidad absurda por el túnel, tratamos de esquivar todo elemento que formaba nuestra casa. Vemos como Neptuno se nos acerca y nos adelanta. Con Júpiter lo tenemos más complicado y tenemos que esforzarnos para que no colisione contra nosotros. Afortunadamente nos pasa rozando. Enfocamos la vista hacia el final del túnel, hacia nos dirigimos cada vez más rápido y delgados, y allí se distingue el brillo de un estirado Sol.

Es de noche en la zona de aparcamientos de un centro comercial en Estados Unidos. Entramos y llegamos a un pequeño auditorio, únicamente iluminado por unas tenues luces de emergencia. Preguntamos al chico que nos atiende cuánto cuesta lo que hemos comprado para amenizar la película: "3 euros". "Algo está pasando...", nos decimos telepáticamente al mirarnos. "Deberían ser dólares, no euros". "Ahora el euro es la única moneda en el mundo", nos aclara el chico. Estamos en un universo paralelo. El agujero negro nos ha trasladado a otra realidad y en otro tiempo, y no tenemos muy claro cómo vamos a volver...

Ya en el TEA y solo, busco a Eli en la biblioteca. Llevo conmigo el cuaderno donde tengo la letra de I miss, para terminar el verso que aún me queda por componer. Pero ésa no es mi misión... Debo buscar la mesa de formica para darle la vuelta. Disimuladamente me siento en una de las mesas donde aún queda un asiento libre en la abarrotada biblioteca. "Demasiada gente estudiando", pienso. Ya en mi sitio, observo en un lateral una mesa de seis plazas desocupada y cálidamente iluminada por el sol que entra por los inmensos ventales. Me dirijo a ella con la aparente intención de ocuparla. Nada más llegar a ella, desenrosco con una sola mano y sin ningún esfuerzo uno de los enormes y negros tornillos circulares que atan la tabla a las patas. "Formica de la buena", me digo al observar la tabla por debajo. Termino de desenroscar los restantes tres tornillos, pero me va a ser imposible darle la vuelta a la tabla. Demasiado ruido para una biblioteca. La dejo tal y como está y me vuelvo a mi sitio intentando no molestar con mis zapatos al estruendoso y fangoso silencio de murmullos, pasos de páginas, pasos... Al acercarme a mi mesa, una mujer de aspecto envecejido y pequeña estatura que está en mi misma mesa me hace señas de que me acerque a ella, a lo que le replico con gestos que espere, que voy a recoger mis cosas. Me insiste, y con cara de enfado le vuelvo a responder cual mimo epiléptico. Finalmente me acerco a ella:

  • Dame una caja de Ducados.
  • Perdone pero Ud. se confunde. Yo no vendo tabaco.
  • Sí, lo haces, yo te conozco. Me vendiste una vez.
  • Se equivoca. Yo ni siquiera fumo. ¿Cuándo dice Ud. que le vendí esa cajetilla?
  • Enero de 2009.
  • Definitivamente me confunde con otra persona.
  • No
  • Sí...
  • Vale. Supongamos por un momento que sí vendo tabaco. Le voy a seguir el juego... HE DEJADO EL NEGOCIO. Adiós".

19 marzo 2009

Hay tantas cosas que echo de menos...


Ya sólo me falta por mezclar el último tema, I miss, a falta de grabar la voz, cuyo encargado será Bipito. Es un rap en español con base ambiental, así que de Hip-Hop poco o nada.

Resulta que cuando creía que ya tenía terminada la composición de la letra desde hace meses, al ir a grabarle la base a Bipito me percato de que me falta una estrofa aún por escribir (viva yo...). Lo haré este fin de semana, para la próxima grabarla defintivamente, o eso espero.

Estoy satisfecho con el resultado de la mezcla del disco, teniendo en cuenta que soy un completo novato en estas lides :D

16 marzo 2009

Historias de amor


Aunque de una forma totalmente secundaria, es indudable que uno de los alicientes de hacer algo de cara al público es la respuesta que tu obra despierta. La incógnita de la crítica da un canguele de los que da placer a los egos internos, pero siempre que ésta (buena o mala) sea, cuanto menos, fundada en unos mínimos conocimientos. A mí el "está que te cagas" o "es una mierda" ya no me valen la hora de tomar la crítica como algo constructivo, de lo que pueda aprender y adquirir conocimientos para aplicarlos en un futuro. Frases del tipo "ese saxo no pega con el tema, porque éste es así o asá", pues por lo menos es algo que puedo tener en cuenta y actuar en consecuencia según las conclusiones a las que llegue.

La semana pasada me hicieron llegar una de esas críticas que podría englobarse en el primer grupo. En ningún momento, que quede claro, me considero superior en nada a nadie, pero sí me veo con un cierto bagaje en algunas cuestiones como para por lo menos poder debatirlo con un mínimo de criterio. Yo antes me ponía a discutir de cualquier cosa simplemente por el hecho de no parecer un paleto, aunque no tuviese ni puta idea de lo que se estuviera hablando. Una estupidez. Hoy por hoy simplemente ni abro la boca; presto atención a lo que se cuece e intento llegar a mis propias conclusiones según lo percibo. Algo que, según lo que escuché el sábado, puede que no todo el mundo haga.

Un hombre con mucha suerte* grabó una pista de guitarra para uno de mis temas, razón por la que, al terminar de mezclarlo, se lo pasé para que escuchase el resultado final. A su vez se lo puso a sus compañeros, músicos ellos (músicos: maldita calaña de gente que no debería ni votar), los cuales opinaron sobre el tema: "se parece a OBK..." Claro, y lo que hacen ellos se parece a Bob Dylan: ambos usan guitarras... Si hubieran dicho Depeche Mode, Tears for Fears o Peter Gabriel (claras influencias en la producción del tema) pues oye, aplausos, pero a OBK sólo se parece en que hay un par de sintetizadores haciendo sonidos. Además, sólo he escuchado un par de temas de este grupo (del segundo no me acuerdo), ya que la voz del cantante me ralla bastante, la verdad. Tal vez por todo eso no me lo tomé a mal y sólo pude sonreir. Y que conste que tampoco me hubiera ofendido si tuvieran razón, pues aparte de la voz del cantante, no tengo nada en contra de este grupo.

Después de conocer el tipo de música que suelen escuchar -sólo un poco- y presenciar en vivo el estilo que tocan -bastante-, puedo llegar a intuir que la Electrónica no es precisamente su devoción. A lo mejor simplemente se encontraron con OBK de sopetón en un para ellos desafortunado zapping, o tal vez en la radio dándole al preset donde tenían sintonizado los 40.

Yo no soy ningún erudito en música electrónica y, aunque llevo escuchádola durante más de veinte años, ahora mismo es cuando me he adentrado en este estilo más de lo que había hecho en toda mi vida, descubriendo infinidad de grupos extraños y otros más conocidos de los que sólo había oido los clásicos básicos. No sólo eso, también estoy empezando a adentrarme en músicas más extremas por donde pululan peludos con guitarras, desde los comienzos de los 60 y 70 hasta el presente. La de cosas que se ha perdido uno yendo sólo por el centro, oyes.

Por todo esto, yo sería incapaz de catalogar la música de alguien que se englobara en un estilo en el que no tuviera ningún bagaje. A lo más que llego es a decir simplemente si me gusta lo que oigo o no, que al final es en lo que se resume cualquier cosa que haces, aparte de que lo realices para tu satisfacción personal, por supuesto, que es lo primordial.

Ésta no es la última mala opinión que escucharé, pero aquí estamos para aguantarlo todo, faltaría +. Jamás olvidaré las críticas recibidas tras el primer concierto con Marquee Moon, en el festival FRYMA del 2004. Desde cosas del estilo "de puta madre, me recuerdan a Pink Floyd" (a lo cual siempre he discrepado, porque ninguno de nosotros había escuchado a PF lo suficiente como para que fuese una influencia), y mi favorita, la que me espetó entre risas y alcohol el batería de otro grupo con el que coincidimos en ese concierto: "Son un grupazo, pero la música es una puta mierda...".



*Y vaya que si la tiene, pero no por tocar en un tema mío :)

12 marzo 2009

Hoy...


¡Chúpate ésa, Jesucristo!

11 marzo 2009

Aprendiendo a bailar


"Canon" está lista para masterizar. Ya sólo quedan dos, y como penúltimo tema me planteo el más complicado, "Learning to dance". No sólo es el tema que más me ha costado componer, sino que es el que más tiempo le he dedicado a postproducción. Espero no terminar amargándome con él...

Curiosamente, este tema y "The last day" han sido los más complicados en en ambos procesos previos al máster del Universo. Para que después digan que la música electrónica es darle a play (ignorantes, fracasados. Desde hoy quedais todos conquistados...)

09 marzo 2009

Sweet dreams (are made of this)

Al bajarme del tren, mochila en espalda, veo como Martin (L. Gore) se adelanta, cruzando los railes sin ningún temor, aún cuando ya se aproxima el siguiente. Yo, cobarde, no me atrevo a saltar los dos metros de separación, pues tengo miedo de dar un mal paso y caerme bajo el tren, que ya está frenando.

Pero debe ser que lo salto, porque ya estoy caminando por el centro de un desconocido Madrid. Se me acerca un chico con gafas, pelo castaño claro y con aspecto de clase media-alta al que sólo le falta el suéter atado al cuello, pero con cierto tufillo a quiero-y-no-puedo más cercano a un yonki que a un barrio alto. Me pregunta si tengo ortodoncia, pregunta que, aunque intenta ser amable, me resulta molesta, pues es evidente que los tengo. Con complacencia me dice que él sabe lo que se siente y que si, a ese respecto, le podría ayudar firmando un papel. Me pregunto que clase de ayuda le podría dar a alguien "a ese respecto" si él ya no usa los malditos brakers, y me contesta (¿hice la pregunta en alto?) que tiene que ver con los medicamentos posteriores al tratamiento.

Me saca del barullo ciudil, y en un apartado callejón me presenta a un chico de aspecto algo desaliñado, rubio, con coleta, con chaqueta vequera, apoyado sobre una pared con el pié dejando su huella en ella -al principio no me parece que sea de la clase de personas que se lleve con un chico de la "clase" del que ha enbaucado, pero entonces recuerdo sólo es una pantalla-. Lleva consigo esos pequeños cuadernos de facturas y me la enseña. Ya está rellena, tinta negra. "Sólo tienes que firmar aquí y aquí", me dice señalando con un bolígrafo azul como si fuera un cartero al que hay que rellenarle un certificado de acuso y recibo. Ya dispuesto a firmar, observo que el gafotas está algo nervioso; mueve las manos de forma compulsiva y su cara es la de esa persona que espera que algo termine más pronto que tarde. "¿A cuánto asciende el total de las recetas?", pregunto. "Un millón y medio de pesetas", contesta el rubio. "¿CÓMO?", espeto devolviendo las facturas y el bolígrafo. Y mientras repito que "no", camino de vuelta al centro, pero sin dejar de mirarlos, temeroso de que me ataquen por la espalda al huir. Me intentan convencer de que no pasa nada por firmar, y mientras pienso que podría hacerlo con un autógrafo falso para joderlos de alguna forma, se me pasa por la cabeza, en un segundo, una vida en sombras.

No puse el despertador del móvil, y me he despertado veinte minutos tarde.

07 marzo 2009

Final


Los temas Cámara lenta (con su intro), Hiel (con su outro), This is the last day with my heair so crazy, Plástico, Laying on the sofa, No money y My wall strucks down with just a simple blow of yours están listos para la masterización.

El final está más cerca...

Primavera



Hoy cumple años Superlópez y lo celebra en Roma, porque ella lo vale. Es otro nivel...


Felicidades, mi vida.

04 marzo 2009

Informer



A cuenta de que el PP ha recuperado la mayoría absoluta en Galicia, y de que los nacionalistas la han perdido en el País Vasco, leo con indignación la prensa el tiempo suficiente como para ir rápidamente a la parte que me interesa: el sudoku.

Que los medios de comunicación, ya sean escritos, visuales o sonoros, tienen una clara tendencia política de izquierdas o de derechas (ninguno de centro, curiosamente) es un hecho al que lamentablemente ya estamos acostumbrados y que damos por válido per se. Yo no he estudiado periodismo, pero creo que es de todos asumible que la primera y última función de la prensa es la de informar, no la de opinar (que para éso hay otros foros), y mucho menos la de influir. Pues éso parece que se les ha olvidado a todos los medios, y además les importa muy poco.

Cuando uno se entera de que un periódico (El Mundo), en una de sus editoriales dice: "Los gallegos/El País Vasco están de enhorabuena, ha sucedido lo que este periódico pedía y quería que sucediese." Pues mire Ud., si un periódico pide tal cosa debería ser retirado de inmediato de los kioskos, o por lo menos que todo su directiva dimitiese de pleno.

En mi opinión, los editoriales y articulos de opinión (y los horóscopos) deberían ser eliminados de todo aquel medio dedicado a informar, por la sencilla razón de que en éstos no se informa, únicamente se opina o se pretende influir. Son puntos de vista de un ¿sesudo? que habla en base a su experiencia y análisis de ésta, siempre impregnados por su educación, tendencia política y pretensión, por lo que puede estar totalmente equivocado (en realidad nadie está en lo cierto del todo, por eso la ciencia siempre se pregunta así misma). Para que la gente se entere de lo que piensas ya están los programas de tertulias (save me a little dog, dicho sea de paso), de análisis de noticias, panfletos, blogs (como éste), etc., pero no deberían formar parte del contenido de un informativo o un diario.

Las personas que, escudadas en la libertad de expresión, se dedican a lanzar hipótesis, teorías (para ellos Leyes irrefutables) y, en general, barrabasadas infundadas, sólo buscan ejercer su poder soslayando el pensamiento del pueblo llano -llamado soberano en época electoral- con el propósito de favorecer a un lado u otro del espectro. Y lo peor es que lo consiguen. No voy a decir ahora que la gente es idiota y se deje influenciar sin ni siquiera cuestionarse si lo que ve, oye o lee es verdad, pero lo cierto es que si es algo que desde muy antiguo se viene ejerciendo, se hace actualmente y se hará en el futuro, es porque tiene éxito. Por eso a la prensa la llaman con total acierto, el cuarto poder. "Si ya tienen el rumor, ¿para qué quieren la verdad?", rezan Maga en Piedraluna...

Hace unos meses, en el baño de un hotel en el Puerto de la Cruz, me dió por leer mientras sacaba lo mejor de mi mismo una editorial de El Día (a toda página, que los jefes no pagan), soltando una patochada-independentista-xenófoba-fascistoide que casi me corta la tarea para la que había abierto el panfleto. Me quedé pensando si realmente este periódico es el más leido en Canarias porque la gente opina igual, o porque lo compran por inercia, como hacía mi abuelo hasta que ya el tema fue absolutamente intolerable. No sé cuál es la respuesta, pero al ver las expresiones de muchos, políticos orotavenses incluidos, empiezo a creer que muchos en realidad son como dije antes.

Aunque Internet te da la posibilidad actualmente de observar y analizar una misma noticia desde diferentes ángulos, y así poder tener un criterio más objetivo, lo cierto es que para la gran mayoría de la gente, ésto no es así.

Viva Coalición Canaria y Sí al Puerto de Granadilla.

02 marzo 2009

Fall


Hoy, 2 de marzo de 2009, cumpleaños estelar, se hace saber que:

Habiendo sido empapado por enésima vez por múltiples y molestas gotas de lluvia mientras me desplazaba en bicicleta hacia el piso de mi progenitora, por ejemplo; tras meses de intenso y eterno frío; tras dos o tres resfriados, uno de ellos causante de una parálisis bilateral periférica por culpa de uno de los húmedos desplazamientos,

Alejandro David González Castro

C E R T I F I C A

Que desde hoy, y hasta próximo aviso, el Invierno deja de ser oficialmente mi estación favorita del año, honor que recae en el Otoño.




Cojones, ya...

01 marzo 2009

Live to tell (1)

Hoy (por ayer) he tenido una conversación con la Dulce Parsimonia, donde le mencionaba los grupos que he visto a lo largo de mi vida fuera de la Isla, y me he puesto a recordar los momentos buenos e imborrables que he vivido gracias a ellos (y alguno que otro malo...).


Bilbado - Radiohead. 2001


La primera vez que salí de aquí para ir a ver a un grupo fue a finales de mayo del año 2001. Era en Bilbao y eran Radiohead. Tal vez por ser el primero es por lo que guardo una mayor cantidad de recuerdos, a cada cual más vívido: el ser despertado a las 8 de la mañana por la luz y el calor de la lámpara que alimentaba las plantas de marihuana de Cubi; el avión escribiendo con humo la palabra "Larios" en el cielo de Madrid; el viaje en guagua a Bilbao con parada de avituallamiento, donde nos hicimos unos bocadillos enormes en un banco verde; la espera fuera de la plaza de toros para coger un buen sitio y pasar de ver el Guggenheim por si no nos daba tiempo; la camiseta falsa azul del Amenisac, que aún conservo y visto; el cacheo en la entrada (nunca un hombre me había tocado así); el "rómpeme sólo un poquito la entrada"; la insoportable media hora de telonero de un DJ cuyo nombre rápidamente olvidé, haciendo una "música" que curiosamente ahora estoy experimentando; la rubia extranjera; la nube de humo de tabaco y porros sobre la gente; The national anthem; las mareas, saltos y miles de personas cantando al unísono la misma melodía; mis lágrimas en el estribillo de Paranoid android; miles de personas mandándose a callar unos a otros para escuchar sólo a Thom y su guitarra, para después romper en un gigantesco "Breeeeeeaaaaaaaath"; los pelos de punta; Carlos Arocha gritando hasta morir; el ofrecimiento de una amable mujer para quedarme en su casa la próxima vez que volviera a Bilbao; el póster del OK Computer que puedo ver al girar la cabeza desde donde te escribo; el terrorífico viaje de vuelta a Madrid en guagua desde la 1.30 hasta casi las 6 de la madrugada, con esos apoya-piés que no me quedaban a mi altura; la espera del Metro; el corto trayecto desde el coche hasta mi casa, donde sentí pavor al regresar a los problemas; mis más profundos y sinceros deseos de no querer volver, de irme otra vez...

Tras ese viaje pensé que sería una buena idea, casi como un objetivo tántrico, ver todos los grupos y cantantes que, de una otra forma, antes y después, me han marcado la vida. Sin novia, sin familia a mi cargo, con trabajo, y el suficiente tiempo libre, me lo podía permitir. Y así lo hice, aunque tuve que esperar más de un año hasta la siguiente ocasión: el Festival de Benicàssim de agosto del 2002.


Festival Internacional de Benicàssim - 2002

Recuerdo estar en el Estudio, con Rosa a mi lado, y estar pensando en el cartel que había ese año para el Festival, aún no cerrado, y al que ya todos los chicos iban a ir. Sabía de Radiohead, The Cure, Sigur Rós, Air, Los Planetas, Suede, The Chemical Brothers, y un largo etcétera. Lo más impresionante que se había juntado alguna vez en España. Y creo que fue una llamada de Arocha la que me dijo "Muse". Entonces pensé: tengo que ir, no puedo dejarlo escapar... Por aquellos tiempos mi mente se estaba a empezando a desescombrar de miedos absurdos, a lo desconocido, a lo incontrolable, o simplemente a la nada, al miedo porque sí. Así que decidí embararme en un viaje que, aunque a casi todos les pudiera parecer una tontería, para mí significaba mucho. Era un viaje no tan simple como coger un avión y quedarme en casa de un conocido. Era pedir más de un libre día en el trabajo en medio de un trabajo que se tenía que terminar ese fin de semana de mi ausencia; era un avión, un tren y un autobús cargando una maleta (no tenía mochila de las grandes aún) a las que llevaba atada una silla playera; era mi primer viaje solo...

Nada más aterrizar y encender el móvil recibí llamada del jefe, como me temía, para preguntar no recuerdo qué chorrada, pero que tenía que ver el maldito Plan General de Arafo (¿ya se ha terminado?) , y curioso fue el encuentro con la cantante del grupo Por qué las llaman monjas si no pueden tener hijos, a la cual recordaba de coincidir en la final del concurso ImaginaRock en Las Palmas en el 2000. Y es que cantantes guturales en Tenerife, muy poquitas...

Tras arrastrar malamente la maleta por una pista empedrada que daba a la zona de acampada, y donde me regalaron una gorra pesquera de la MTV, transcurrieron tres días de calor, más calor, humedad, 10 horas de sueño, muchas duchas al día y mucha música, tanta que era imposible abarcala toda. Allí conocí al grupo The Notwist, que recomiendo a todo el mundo, y tuve mi primera experiencia lisérgica, aunque bastante sana en realidad. La última noche, y después de haber dormido cinco horas la primera y tres la segunda, estaba viendo a Suede (en realidad no me estaba enterando de nada), cuando decidí echarme a dormir sobre el duro asfalto de la zona de público del escenario verde, pues mi cuerpo había llegado a su fin. Entonces no sé quién me dió una pastillita que habíamos comprado el primer día. El vendedor, muy hippie a la par que sanote y tatuado, nos dijo que para que tuvieran efecto nos teníamos que tomar tres, porque eran naturales, de Ginseng y no sé qué más. Yo, por precaución, y porque no estaba ni estoy acostumbrado a ver dragones de colores, me tomé sólo una como último recurso, porque quería ver a The Chemical Brothers y Air. Pues bien, la pastillita de los huevos hizo efecto. Vaya que si lo hizo. En la vida había bailado durante tanto tiempo ni tan seguido y a lo bestia. No veas tú los Chemical, y tan Chemical... Ni de coña era Ginseng la mierda que nos dieron. Las lucecitas de colores de los Brothers se veían de puta madre desde tan lejos :D Al llegar al final del concierto de Air, más o menos a las 6 de la mañana, la deshidratación de todos y cada uno de nosotros era evidente, pudiendo llegar a matar por una botella de agua.

Musicalmente el Festival fue genial (Planetas aparte), y momentos como Muse, Air, The Chemical Brothers, Electric Soft Parade, Supergrass, Superfurry (brutales los visuales) o Doves fueron impagables, sobre todo los de Radiohead ("patatas fritas, no fish, please"), con el parón en medio de Pyramid song y el mosqueo de Thom, y 30.000 personas susurrando para que se tranquilizara, o Arocha y yo mirándonos con cara pícara y de felicidad al escuchar el tremendo temazo que escuchábamos por primera vez... Me perdí a The Cure el primer día, pero es que no podía más con mi alma después de llevar más de 25 horas despierto. Por eso repetí con ellos en el 2008, jojojojo.

La vuelta fue una pesadilla. A las 9 de la mañana, y con sólo dos horas de sueño en mi mochila, cogí un autobús, que me dejó en un tren, que me tiró en una estación de una ciudad desconocida, y varias horas hasta coger el siguente tren que me llevara a Madrid, cogí el avión (donde me fue imposible dormir, como siempre) hasta Tenerife. A las 00:00 horas, la sombra de lo que una vez fui estaba tirada en el asiento trasero del Polo de mi madre.

La mañana siguiente, lunes, y en el curro, habiéndo dado ya alguna cabezada delante del computador, Rosa me ofreció un cortado... De estar muriéndome sobre un teclado, a coger el tubo de un rollo de papel de plotter y golpear la mesa histérico :D Nunca un café me había hecho tanto.

La sensacion de cansancio me duró exactamente hasta el viernes siguiente...




Continuará...